¿Qué es la retinografía?

La retinografía es una prueba diagnóstica que se realiza con un retinógrafo a modo de fotografía, gracias a esta herramienta podemos obtener una imagen del fondo de ojo o de la retina del paciente. La prueba suele tener una duración aproximada de 30 minutos.

Es una prueba muy sencilla, rápida, indolora pero muy útil, además es no invasiva y no conlleva ningún riesgo para el paciente. No es necesario una preparación previa, normalmente se tiene que dilatar la pupila para poder observar mejor la retina y con buena calidad pero con un escaner laser de ultima generación no es tampoco necesario. Nos ofrece información muy importante sobre el estado de la retina para poder dar un diagnostico u ordenar más pruebas si fuera necesario.

La retinografía es una de las pruebas más frecuentes y recomendadas para mantener una buena salud visual.

¿Qué personas deben realizarse una retinografía?

Un control de la retina deben realizarlos personas independientemente de su edad, es igual de interesante, para las personas con alguna de las siguientes características es muy interesante realizar la prueba:

  • Mayores de 45 años
  • Diabéticos
  • Hipertensos
  • Altas Miopías
  • Con antecedentes familiares con enfermedades oculares

¿Qué se diagnostica con la retinografía?

Con la Retinografía se pueden diagnosticar y detectar diferentes patologías oculares que afectan a la retina como:

  • DMAE (degeneración macular asociada con la edad), húmeda/seca
  • Retinopatía diabética
  • Retinosis pigmentaria
  • Enfermedad de Stargardt o distrofia macular juvenil
  • Agujeros maculares
  • Desprendimiento de retina
  • Edema macular
  • Glaucoma
  • Lesiones retinianas: Nevus
  • Melanomas
  • Distrofias retinianas
  • Membranas Epiretiniana
  • Miopía magna
  • Enfermedades vasculares
  • Oclusión arteria central retiniana
  • Oclusión vena central retiniana

Las imágenes obtenidas mediante la retinografía no solo ayudan a la detección precoz de estas patologías, también podemos hacer valoraciones de la retina pasado el tiempo y evaluar así la evolución de las distintas enfermedades.

A partir de los 55 años es recomendable realizarse una retinografía de manera regular cada uno o dos años, especialmente personas con antecedentes familiares de patologías de retina o con alguna de las patologías que afectan a la retina anteriormente descritas.